Cuando buscas dónde hacer una página web para negocios, la comparación que encuentras casi siempre es de plantillas: cuál se ve más bonita, cuál tiene más diseños. Ésa es la pregunta equivocada. La que decide si el sitio te sirve en dos años es otra: ¿quién le va a mover cuando cambies un precio?
Porque eso pasa siempre. Subes el corte de $250 a $280 y hay que cambiarlo en la página. Cierras el lunes en lugar del domingo. Metes un servicio nuevo. Cambias de número de WhatsApp. Ninguna de esas cosas es un proyecto: son quince minutos. Pero si esos quince minutos dependen de que tú te acuerdes de cómo entrar al editor, la página se queda desactualizada — y una página con precios viejos hace más daño que no tener página.
Vamos a comparar las tres rutas por lo que de verdad cuesta cada una: dinero, tiempo tuyo y riesgo de que se rompa.
¿Qué estás eligiendo en realidad?
No estás eligiendo un diseño. Estás eligiendo dos cosas que no se ven en la página de precios de nadie.
La primera es cómo pagas. Un constructor como Wix se renta: pagas cada mes o cada año, y el día que dejas de pagar, el sitio se apaga. Un sitio hecho a la medida se compra: pagas una vez por el trabajo y lo que sigue pagando es el hosting, que es mucho más barato que una mensualidad de plataforma.
La segunda es quién es el webmaster. En Wix y en WordPress, ese webmaster eres tú. No importa que la herramienta sea fácil: cuando llegue el martes que hay que cambiar un precio, alguien tiene que abrirla. Si tú atiendes, cobras, compras y cierras, ese alguien no va a tener tiempo. Es la razón número uno por la que los negocios pequeños terminan con un sitio que dice "Horario: consultar" desde hace año y medio.
La pregunta útil no es "¿cuál es más fácil de usar?" sino "¿quién lo va a usar dentro de seis meses, cuando la novedad se acabe y estés hasta el cuello?".
Wix: ¿para quién sí y para quién no?
Wix es un constructor: arrastras bloques y ves el resultado al momento. Es la ruta más rápida para tener algo en línea hoy mismo, y para un negocio que apenas está probando si le va a ir, eso vale.
Dos cosas que conviene saber antes, porque salen en la letra chiquita:
- El plan gratis no sirve para un negocio. Wix pone su propia publicidad en tu sitio y te deja con una dirección tipo tunegocio.wixsite.com. Para conectar tu propio dominio hay que subir a un plan de pago; lo dice el propio centro de ayuda de Wix.
- El dominio "gratis" es del primer año. Viene incluido si contratas anual, y a partir del segundo año se renueva con cargo, como cualquier dominio.
Wix te conviene si vas a ser tú quien le mueva y te gusta hacerlo, si necesitas algo publicado esta semana, o si tu negocio todavía está cambiando tanto que no sabes ni qué vas a vender en seis meses. Wix no te conviene si abrir un editor te da flojera de sólo pensarlo: vas a pagar una renta por un sitio que no vas a actualizar.
¿Cuál WordPress? Porque son dos cosas distintas
Aquí es donde se confunde casi todo el mundo, y la confusión sale cara.
WordPress.com es un servicio con planes mensuales, parecido a Wix. El plan gratis usa una dirección terminada en wordpress.com y muestra anuncios; y la libertad que la gente asocia con WordPress —instalar los plugins que quieras, subir un tema propio— aparece hasta los planes altos, no en los baratos.
WordPress.org es el programa que descargas gratis y que tú instalas en un hosting que contratas por tu cuenta. Ahí sí puedes todo. Y ahí es donde empieza el trabajo que nadie te cuenta: el núcleo se actualiza, el tema se actualiza, cada plugin se actualiza — y a veces una actualización rompe otra cosa. Ese mantenimiento existe aunque tú lo ignores; ignorarlo es justamente como los sitios terminan hackeados o tirados.
WordPress.org te conviene si vas a publicar seguido —un blog de verdad, muchas páginas, una tienda que crece— o si tienes a alguien de confianza que se encargue. Si no vas a tener a esa persona, estás comprando un motor potente sin mecánico.
Wasabo: ¿qué cambia cuando el sitio lo hace alguien más?
La tercera ruta es no ser el webmaster. En Wasabo el sitio se diseña y se programa desde cero para tu negocio —sin plantillas compradas y sin plugins que se rompen solos— y se paga una sola vez: desde $12,900 MXN, IVA incluido. El dominio y el hosting se cotizan aparte, porque dependen de lo que ya tengas: hay negocios que llevan años pagando su dominio y otros que empiezan de cero.
Lo que cambia el día a día es esto: cuando quieres mover un precio o un horario, escribes por WhatsApp y lo dejamos publicado. No entras a un panel, no recuerdas una contraseña, no actualizas nada. El proceso es una llamada de 30 minutos para definir alcance, precio y fecha por escrito; luego apruebas el diseño antes de que se programe; luego se publica con tu dominio.
Y para que no lo tomes de palabra, en la página de páginas web hay siete ejemplos completos y navegables —restaurante, clínica dental, salón, gimnasio, despacho contable, veterinaria e inmobiliaria—. Ábrelos en el celular y bájalos hasta el final. Son negocios de muestra, no clientes reales, y así lo dice cada pieza; el diseño y el código sí son nuestros.
La tabla: Wix vs WordPress vs Wasabo
| Wix | WordPress.org | Wasabo | |
|---|---|---|---|
| Cómo se paga | Renta mensual o anual, mientras viva | Hosting y dominio al año; armado aparte | Un solo pago por el sitio |
| Precio | Plan de pago; el gratis trae anuncios | $1,000–$3,000/año de hosting + $220–$500 de dominio | Desde $12,900 MXN, IVA incluido |
| Quién lo arma | Tú | Tú, un freelance o una agencia | Wasabo, a la medida |
| Quién le mueve después | Tú, en el editor | Tú o quien contrates | Wasabo, por WhatsApp |
| Mantenimiento | Wix se encarga | Tuyo: núcleo, tema y cada plugin | Sin plugins que actualizar |
| Si dejas de pagar | El sitio se apaga | Se cae al vencer el hosting | El sitio ya es tuyo; vive con su hosting |
| Se ve como | Una plantilla que otros también usan | Depende del tema que elijas | Sólo como tu negocio |
¿Cuánto cuesta una página web para negocios a tres años?
Comparar el primer mes es lo que hace que la renta parezca barata. La cuenta que sirve es a tres años, que es lo que de verdad dura un sitio antes de que quieras rehacerlo.
Hagamos el ejercicio con números que tú puedas cambiar. Supongamos un plan de constructor de $350 MXN al mes — pon el tuyo si ya lo cotizaste:
Y al terminar esos tres años sigues pagando, porque el día que pares, el sitio se apaga. La ruta de WordPress.org armada por ti sale más barata en dinero —del orden de $1,500 a $3,500 al año entre hosting y dominio— y más cara en tu tiempo: las actualizaciones y lo que se rompa cada tanto son tuyas. Si contratas a alguien para que lo arme, las guías de precios en México ubican a un freelance entre $5,000 y $25,000 MXN, y a una agencia arriba de los $15,000.
Aquí va la parte honesta: si encuentras un plan de constructor de $150 al mes y de verdad vas a mantener tú el sitio, en puro dinero te sale más barato. Ésa es una razón legítima para elegirlo, y quien te diga lo contrario está vendiendo. Lo que compras con el pago único no es ahorro garantizado: es que el sitio sea tuyo, que no se parezca al de la competencia, y no volver a ser tú quien le mueve.
Rentado
Pagas mientras exista. El diseño sale de un catálogo que otros mil negocios también usan. Cuando cambia un precio, lo cambias tú — o no se cambia.
Comprado
Un pago y el sitio es tuyo. Se dibuja para tu negocio, no se saca de un catálogo. Cuando cambia un precio, mandas un WhatsApp.
¿Y si tu cliente ya no busca en Google, sino que le pregunta a una IA?
Este es el argumento que cambió en los últimos dos años y que casi ninguna comparativa incluye todavía. Cada vez más gente no busca "veterinaria cerca de mí": le pregunta a ChatGPT, a Gemini o a Perplexity cuál le conviene. Y esos modelos contestan leyendo páginas, no perfiles de Instagram.
Para ese lector nuevo, lo que importa no es qué plataforma usaste: es que exista una página tuya, indexable, con tus servicios, tus precios, tu dirección y tu horario en texto que se pueda leer. Un negocio que sólo tiene Facebook, para esa respuesta, no existe. Lo desarmamos con más calma en por qué ChatGPT y Gemini no te recomiendan sin página web, y en qué hace una página que tu Facebook no hace.
Las tres rutas de este post sirven para eso. Ninguna plataforma te da ventaja mágica ahí — lo que la da es que la información esté completa y actualizada, que es exactamente donde falla el sitio que nadie mantiene.
Entonces, ¿cuál te conviene?
Antes de decidir, haz una prueba de un minuto: abre el sitio de tu competencia en el celular. Si tarda en cargar, si los precios están viejos o si se ve igual que otros tres del mismo giro, ya sabes qué plantilla usaron y qué tan seguido le mueven. Ahora imagina a tu cliente haciendo esa misma prueba con el tuyo.
La página web de tu negocio no es un folleto que cuelgas y se acabó. Es el único lugar de internet donde tú decides qué se dice de ti, y donde alguien —tú o quien contrates— tiene que estar moviéndole. Elige la ruta pensando en quién va a ser ese alguien, y le vas a atinar.